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El Kerusso

Blog de Carlos Rijo Telleria

¡Conoce, Actúa, Exige! Esta son las palabras con las que la Asociación Dominicana de Bienestar de la Familia, ProFamilia, pretende motivar su programa «Impulsando el Ejercicio de los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos» a través de una campaña mediática que ha generado controversias hasta de carácter judicial.

Para llevar a cabo este programa, ProFamilia se ha trazado cuatro líneas de lo que ellos llaman derechos sexuales y reproductivos, planteados como derechos humanos. Estas cuatro líneas son anticoncepción, interrupción del embarazo, acoso sexual y educación sexual. Pero los argumentos de esta institución, sin mencionar los aspectos morales, son contrarios al uso de la razón.

El primer caso es que cuando se trata el asunto de la anticoncepción y de la prevención de las ETS aparece un condón dominando la escena (A propósito, ProFamilia es uno de los principales vendedores de condones en el país) Cuando ellos saben que según recomendaciones del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CCPE) la mejor forma de prevenir esos riesgos es practicando la abstinencia y que el uso del condón puede llegar a ser más efectivo solo en una relación mutuamente monógama, un aspecto pasado por alto en el mencionado programa.

En cuanto a la interrupción del embarazo ProFamilia pretende justificarlo en los casos de incesto, violación y cuando la vida de la madre está en riesgo. Hay que estar de acuerdo en que tanto el incesto como la violación son crímenes horribles, pero son los ofensores los que deberían ser castigados. ¿Por qué razón un niño tiene que pagar por el crimen de otro? Como lo plantea Randy Alcorn: «si usted descubre que su padre biológico había violado a su madre ¿Sentiría que no tiene derecho a vivir?»

Se pasa por alto también las estadísticas que revelan que las mujeres que han abortado por causa de una violación testifican que éste aumentó su trauma. Un día ellas llegan a comprender las implicaciones del aborto… y los que aconsejaron el aborto ya no estaban allí para sobrellevar su culpa y su pesar.

Pero ¿qué pasa cuando la vida de la madre está en riesgo? ProFamilia debería saber que «riesgo» es un concepto muy amplio. Todo embarazo en sí representa un riesgo para la madre y, en todo caso, como proclama el Dr. Landrum Shettles, en EE.UU. que tiene cifras records en abortos, menos del 1% de todos los abortos se practica para salvar la vida de la madre. Estamos de acuerdo en que en algunas situaciones trágicas (que son casos muy raros) se debe perder una vida. Pero la meta, contrario a lo que se plantea, no bebe ser quitar vidas; deberíamos garantizar que la vida que se pueda salvar se salve.

Finalmente, en un debate donde participó la directora ejecutiva de ProFamilia, Magaly Caram, dijo que la campaña que sigue la Asociación obedece a la realidad social que se vive en el país, donde los jóvenes inician su vida sexual a edades cada vez más tempranas. La solución, por ejemplo, es el uso del condón para que tengan «sexo seguro». Pero si seguimos esta línea de pensamiento de ceder ante las situaciones graves de la sociedad, también deberíamos hacer concesiones para que el drogadicto se pueda drogar y el asaltante pueda asaltar, etcétera, siempre y cuando sea de «forma segura» pues también esas son realidades de nuestra sociedad.

El llamado es a que ProFamilia haga honor a su nombre y entienda que sí, hace falta más educación sexual, pero educación sexual integral, basada en principios morales y de buenas costumbres, donde de manera racional sea respetada la autoridad de los padre sobre sus hijos. Creemos que estos principios pueden ser vistos de manera objetiva y clara solo en las enseñanzas bíblico-cristianas, la regla infalible de Dios al hombre.
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Clive Staples Lewis, nacido en Irlanda del Norte (1898–1963), popularmente conocido como C. S. Lewis, fue un crítico literario, académico prominente de la facultad de Inglés de la Universidad de Oxford, locutor de radio y ensayista. También conocido por sus novelas de ficción, especialmente por las Cartas del Diablo a su Sobrino, la Trilogía Cósmica y, su obra más famosa, Las Crónicas de Narnia; compuesto por varios libros ampliamente vendidos y popularizados en el teatro, la televisión y el cine.

Lewis fue criado en una familia religiosa de la Iglesia de Irlanda y recibió clases de muy buena calidad aunque, en la mayoria de los casos de tutores privados. En septiembre de 1913 se matriculó en el Malvern College, donde permanecería hasta junio del año siguiente, y curiosamente, es en esta misma época que el joven de 15 años de edad abandonó la fe cristiana de su niñez, y se convirtió en un ateo interesado por la mitología y el ocultismo. Así Lewis se mantuvo siendo ateo la mayor parte de su juventud. Su separación del cristianismo comenzó cuando empezó a ver su religión como una tarea y un deber. Lewis citaba a Lucrecio como quien tenía el argumento más fuerte a favor del ateísmo, cuando dice:
Si Dios hubiera diseñado el mundo, no sería 
un mundo tan frágil y defectuoso como lo vemos
Mientras que en su juventud Lewis intelectualmente era ateo, después diría en su autobiografía (Sorprendido por la Alegría) que en realidad él estaba "muy molesto con Dios por no existir". Luego Influenciado por argumentos de sus colegas cristianos en Oxford, principalmente por su amigo J. R. R. Tolkien (autor de "El Señor de los Anillos"), como también por el escocés George MacDonald y sus cuentos fantásticos, lentamente fue redescubriendo el cristianismo. En 1929 vino a creer en la existencia de Dios, aunque peleó fieramente en contra de ella. Describió su lucha intelectual en su autobiografía:

Debes imaginarme solo, en aquella habitación del Magdalen, noche tras noche, sintiendo,cada vez que mi mente se apartaba del trabajo, el acercamiento continuo, inexorable, de Aquel con quien, tan encarecidamente no deseaba encontrarme. Aquel a quien temia profundamente cayó al final sobre mi. Hacia la festividad de la Trinidad de 1929 cedí, admití que Dios era Dios y, de rodillas recé [oré]; quizá fuera, aquella noche, el converso más deslentado y remiso de toda Inglaterra.

Lewis aclara en el capitulo XV de "Sorprendido Por La Alegria" que esta conversión no fue al Cristinianismo. "Aun no sabia nada de la Encarnación [de Cristo]. Al Dios que me sometí simplemente no era humano", dice.

Es en 1931, después de una larga discusión con Tolkien y otro de sus amigos cercanos (Hugo Dyson), Lewis se convirtió al cristianismo y, en contra de lo querido por Tolkien, se unió a la Iglesia de Inglaterra.

La obra de C.S. Lewis es muy grande y diversa. Pero, a partir de su conversión, donde verdaderamente puso todo su empeño fue en la difusión de la fe cristiana. Ahí se destacó como el apologista (defensor del cristianismo) más importante de su época y más allá.

El pensamiento de C.S. Lewis se puede identificar con cualquier rama del saber, debido a la importancia que reviste el ser humano en su pensamiento. Temas como, el lugar del hombre en el universo, la unidad sustancial de cuerpo y alma, el amor y el dolor, alcanzar a Dios partiendo de experiencias fundamentales.

A partir de ahí Lewis muestra la verdad de la revelación como la clave de la inteligibilidad del misterio del hombre. Su pensamiento gira alrededor de estas tres realidades: la existencia de un Dios personal, la centralidad de Cristo en la creación y la historia de la salvación del hombre.

Siempre vigilante a la actualidad, sensible a los problemas del hombre, no perdía ocasión para dar un testimonio de verdad intemporal. Cualquier oportunidad era propicia para hablar, escribir, impugnar, rebatir, contradecir y pelear con argumentos lógicos, como ecuaciones precisas de la geometría divina. Aquí algunas de sus frases más impactantes que revelan como él fue conciliando la idea de la existencia de Dios con el mundo defectuoso y de dolor al que estaba sometido:
"Dios nos susurra en nuestros placeres, habla en nuestra conciencia, pero grita en nuestros dolores; el dolor es su megáfono para despertar a un mundo sordo".

"La dureza de Dios es más agradable que la amabilidad de los hombres, y su coacción es nuestra liberación".
Lewis explicó y defendió la fe cristiana al hombre de hoy y lo hizo poniendo su talento y sus conocimientos al servicio de Dios. Murió el 22 de noviembre de 1963, Contaba 65 años de edad.
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Pocos personajes en la historia del cristianismo han sido discutidos tanto o tan acaloradamente como Martín Lutero. Para unos, Lutero es el ogro que destruyó la unidad de la iglesia, la bestia salvaje que holló la viña del Señor, un monje renegado que se dedicó a destruir las bases de la vida monástica. Para otros, es el gran héroe que hizo que una vez más se predicara el evangelio puro, el campeón de la fe bíblica, el reformador de una iglesia corrompida.

Aunque el no fue el primer reformador, si fue el más notable. Lutero cambió el curso de la historia al desafiar con valentia el poder del papado y del imperio, sosteniendo puntos de vista contrarios a la práctica y ordenanzas de la religión establecida, el catolicismo. La principal doctrina evangélica que Lutero alzó contra el sistema ritualista de penitencias fue la de que la salvación es por gracia solamente, no por obras.

La chispa que movió al monje vino probablemente en 1515, cuando Lutero empezó a dar conferencias sobre la Epístola a los Romanos, pues él mismo dijo después que fue en el primer capítulo de esa epístola donde encontró la respuesta a sus dificultades. Esa respuesta no vino fácilmente. No fue sencillamente que un buen día Lutero abriera la Biblia en el primer capítulo de Romanos, y descubriera allí que “el justo por la fe vivirá”. Según él mismo cuenta, el gran descubrimiento fue precedido por una larga lucha y una amarga angustia, pues Romanos 1:17 empieza diciendo que “en el evangelio la justicia de Dios se revela”. Según este texto, el evangelio es revelación de la justicia de Dios.

Y era precisamente la justicia de Dios lo que Lutero no podía tolerar. Si el evangelio fuera el mensaje de que Dios no es justo, Lutero no habría tenido problemas. Pero este texto relacionaba indisolublemente la justicia de Dios con el evangelio. Según Lutero cuenta, él odiaba la frase “la justicia de Dios”, y estuvo meditando de día y de noche para comprender la relación entre las dos partes del versículo que, tras afirmar que “en el evangelio la justicia de Dios se revela”, concluye diciendo que "el justo por la fe vivirá?"

La respuesta fue sorprendente. La “justicia de Dios” no se refiere aquí, como piensa la teología tradicional, al hecho de que Dios castigue a los pecadores. Se refiere más bien a que la “justicia” del justo no es obra suya, sino que es don de Dios. La “justicia de Dios” es la que tiene quien vive por la fe, no porque sea en sí mismo justo, o porque cumpla las exigencias de la justicia divina, sino porque Dios le da este don. La “justificación por la fe” no quiere decir que la fe sea una obra más sutil que las obras buenas, y que Dios nos pague esa obra. Quiere decir más bien que tanto la fe como la justificación del pecador son obra de Dios, don gratuito.

En consecuencia, continúa comentando Lutero acerca de su descubrimiento, “sentí que había nacido de nuevo y que las puertas del paraíso me habían sido franqueadas. Las Escrituras todas cobraron un nuevo sentido. Y a partir de entonces la frase ‘la justicia de Dios‘ no me llenó más de odio, sino que se me tornó indeciblemente dulce en virtud de un gran amor”.

Pero los acontecimientos posteriores revelaron otra faceta de su carácter, durante todo este tiempo Lutero parece haber sido un hombre relativamente reservado, dedicado a sus estudios y a su lucha espiritual. Su gran descubrimiento, aunque le trajo una nueva comprensión del evangelio, no lo llevó de inmediato a protestar contra el modo en que la iglesia entendía la fe cristiana. Al contrario, nuestro monje continuó dedicado a sus labores docentes y pastorales y, si bien hay indicios de que enseñó su nueva teología, no pretendió contraponerla a la que enseñaba la iglesia.

Cuando por fin decidió que había llegado el momento de lanzar su gran reto, compuso noventa y siete tesis, que debían servir de base para un debate académico. En ellas, Lutero atacaba varios de los principios fundamentales de la teología escolástica, y por tanto esperaba que la publicación de esas tesis, y el debate consiguiente, serían una oportunidad de darle a conocer su descubrimiento al resto de la iglesia.

La controversia fue más de lo Lutero se proponia. Lo que había sucedido era que, al atacar la venta de las indulgencias de Juan Teztel en Alemania , creyendo que no se trataba más que de la consecuencia natural de lo que se había discutido en el debate anterior, Lutero se había atrevido, aun sin saberlo, a oponerse al lucro y los designios de varios personajes mucho más poderosos que él. Según Lutero, si es verdad que el papa tiene poder para sacar las almas del purgatorio, ha de utilizar ese poder, no por razones tan triviales como la necesidad de fondos para construir una iglesia, sino sencillamente por amor, y ha de hacerlo gratuitamente (Tesis 82). Pero aunque muchos abrigaban tales sentimientos, nadie protestaba, y la venta continuaba.

Fue entonces cuando Lutero clavó sus famosas noventa y cinco tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg. Esas tesis, escritas en latín, no tenían el propósito de crear una conmoción religiosa, como había sido el caso con las anteriores. Lutero dio a conocer sus tesis la víspera de la fiesta de Todos los Santos, y su impacto fue tal que frecuentemente se señala esa fecha, el 31 de octubre de 1517, como el comienzo de la Reforma protestante y la reafirmación de que la Palabra de Dios es el punto de partida y la autoridad final de la Iglesia y de toda teología.


(Justo L. González, Historia del Cristianismo II, págs. 16-22. Ed. Unilit, 1994)
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Es de todos sabido que Lutero trata de hacer de la Palabra de Dios el punto de partida y la autoridad final de su teología. Como profesor de Sagrada Escritura, la Biblia tenía para él gran importancia, y en ella descubrió la respuesta a sus angustias espirituales. Pero esto no quiere decir que Lutero sea un biblicista rígido, pues para él la Palabra de Dios es mucho más que la Biblia. La Palabra de Dios es nada menos que Dios mismo. 

Esta última aseveración se basa en los primeros versículos del Evangelio de Juan, donde se dice que “al principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios“. Las Escrituras nos dicen entonces que, en el sentido estricto, la Palabra de Dios es Dios mismo, la segunda persona de la Trinidad, el Verbo que se hizo carne y habitó entre nosotros. Luego, cuando Dios habla, lo que sucede no es sencillamente que se nos comunica cierta información, sino también y sobre todo que Dios actúa. Esto puede verse también en el libro de Génesis, donde la Palabra de Dios es la fuerza creadora. “dijo Dios. . . ”. Luego, cuando Dios habla Dios crea lo que pronuncia. Su Palabra, además de decirnos algo, hace algo en nosotros y en toda la creación.

Esa Palabra se encarnó en Jesucristo, quien es a la vez la máxima revelación de Dios y su máxima acción. En Jesús, Dios se nos dio a conocer. Pero también en El venció a los poderes del maligno que nos tenían sujetos. La revelación de Dios es también la victoria de Dios.

La Biblia es entonces Palabra de Dios, no porque sea infalible, o porque sea un manual de verdades que los teólogos puedan utilizar en sus debates entre sí. La Biblia es Palabra de Dios porque en ella Jesucristo se llega a nosotros. Quien lee la Biblia y no encuentra en ella a Jesucristo, no ha leído la Palabra de Dios. Por esto Lutero, al mismo tiempo que insistía en la autoridad de las Escrituras, podía hacer comentarios peyorativos acerca de ciertas partes de ellas. La epístola de Santiago, por ejemplo, le parecía ser “pura paja”, porque en ella no se trata del evangelio, sino de una serie de reglas de conducta. También el Apocalipsis le causaba dificultades. Aunque no estaba dispuesto a quitar tales libros del canon, Lutero confesaba abiertamente que se le hacía difícil ver a Jesucristo en ellos, y que por tanto tenían escaso valor para él.

Esta idea de la Palabra de Dios como Jesucristo era la base de la respuesta de Lutero a uno de los principales argumentos de los católicos. Estos argüían que, puesto que era la iglesia quien había determinado qué libros debían formar parte del canon bíblico, la iglesia tenía autoridad sobre las Escrituras. La respuesta de Lutero era que, ni la iglesia había creado la Biblia, ni la Biblia había creado a la iglesia, sino que el evangelio las había creado a ambas.

La autoridad final no radica en la Biblia ni en la iglesia, sino en el evangelio, en el mensaje de Jesucristo, quien es la Palabra de Dios encarnada. Puesto que la Biblia da un testimonio más fidedigno de ese evangelio que la iglesia corrompida del papa, y que las tradiciones medievales, la Biblia tiene autoridad por encima de esa iglesia y esas tradiciones...

(Justo L. González, Historia del Cristianismo II, págs. 22 y 23 Ed. Unilit, 1994)
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Uno de los puntos más importantes que surgió tras la Reforma Protestante es el hecho de que la Biblia es La Palabra de Dios infalible. Sin embargo, en la actualidad, aun dentro de algunos círculos protestantes se pasa por alto, muy comúnmente, que si asumimos que La Escritura es palabra de Dios infalible, también debe ser suficiente.

La mayoría de los reformadores y sus seguidores aceptaron y defendieron con vehemencia la Doctrina de la suficiencia de Las Escrituras, que sostiene que la Biblia es todo lo que necesitamos para la vida de fe y servicio. Esta nos provee una clara presentación de la intención de Dios para restaurar la relación rota entre Él y la humanidad a través de Su Hijo Jesucristo. Ningún otro escrito ni «revelación» es necesario para entender estas buenas nuevas, ni ningún otro escrito se requiere para equiparnos para una vida de fe.

La Confesión de fe de Londres de 1689, en su artículo sobre las Sagradas Escrituras, dice muy explícitamente: 
«Las Sagradas Escrituras constituyen la única regla suficiente, segura e infalible de todo conocimiento, fe y obediencia salvadores.» 
Y más adelante añade:
«Todo el consejo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para su propia gloria, la salvación del hombre, la fe y la vida, está expresamente expuesto o necesariamente contenido en las Sagradas Escrituras; a las cuales nada, en ningún momento, ha de añadirse, ni por nueva revelación del Espíritu ni por las tradiciones de los hombres.»
Ahora, cuando hablamos de «La Escritura» nos referimos a todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento. Pablo se lo explica así, al joven pastor Timoteo: 
…«las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda Escritura es dada por inspiración de Dios, y es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra»
(2 Timoteo 3:15-17.)

Con esto podemos ver que desde el tiempo de los apóstoles hasta el presente, la verdadera iglesia siempre ha creído que la Biblia está completa y es suficiente. Dios ha dado su revelación y ahora La Escritura está terminada. Dios ha hablado. Lo que él nos dio es completo, eficaz, suficiente, sin error, infalible y autoritativo. Aunque parece muy fuerte, hay que reconocer que los intentos de añadirle a la Biblia y los reclamos de revelación posterior de Dios siempre han sido característicos de los herejes  y de los sectistas, no del verdadero pueblo de Dios.

El problema de hoy es que la suficiencia de la Escritura está bajo ataque, La Palabra de Dios ha dejado de ser la guía en muchos aspectos de la vida,  y lamentablemente esto se promueve casi siempre de dentro de nuestras mismas iglesias. Técnicas mundanas de organización, métodos para atraer multitudes, entretenimiento, revelaciones no bíblicas, misticismo, y consejería psicológica, todos declaran que la Biblia y sus preceptos no son adecuados para vivir la vida cristiana. Parece que no se percibe que decir que necesitamos la Biblia y algo más equivale a invalidarla por completo. Debemos ya meditar en esto, si invalidamos La Palabra de Dios ¿Con qué nos alumbraremos?
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¿Por qué celebramos en septiembre el Mes de la Biblia? Porque en un día 26 de septiembre de 1569, se terminó de imprimir totalmente la Biblia en español llamada la “Biblia del Oso” (llamada así por la tapa con un oso). Fue traducida por Casiodoro de Reina. En esa oportunidad salieron 260 ejemplares en Basilea, Suiza. De ese acontecimiento se cumpliran ya más de 400 años.

Es necesario tambien destacar que por este mismo motivo República Dominicana celebra el 27 de septiembre de cada año el Dia Nacional de la Biblia, siendo este el primer país del mundo en tener un día de la Biblia, instaurado mediante la ley 204-84.

Este libro “La Biblia”, es uno de los más leídos en el mundo, es el libro que se ha escrito en más idiomas. Se estima que anualmente se venden en el mundo unos 20 millones de ejemplares de La Biblia.

Es la forma que eligió Dios para guiarnos y conducir nuestras vidas al Señor Jesús.

¿Quién es su autor? Sin ninguna duda Dios mismo, “los santos hombre de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2ª Pedro 1:21)

Otro texto clave afirma este hecho: “Toda Escritura es inspirada por Dios…” (2ª Timoteo 3:16). Es decir que el “contenido escrito”, fue inspiración de Dios.

¿Y como sabemos que Dios escribió este Libro? Hay razones y argumentos:

El mismo testimonio de los “escribientes” que en cientos de ocasiones afirman declaraciones como: “Y dijo Dios”, “Vino palabra de Dios a mi diciendo”, “el Señor me dijo, escribe lo que yo te declararé”, “lo que vimos con nuestros ojos y palpamos, esto os compartimos…”

No podían ser engañadores, si la misma ética de la Palabra, denuncia la mentira y el engaño.

La indestructibilidad de la Biblia, es decir la providencial subsistencia del texto, a pesar de la multitud de ataques y oposición en la historia, sólo el hecho de ser protegida por Dios, manifiesta la soberanía de ese mismo Dios.

La Universalidad de su contenido es válido para todo tiempo y edades. La Biblia es el Libro de Vida. ¡¡¡Léela hoy!!!
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Muchos escépticos piensan que el cristianismo es para gente que no quiere pensar. Los cristianos a menudo son caracterizados como personas que creen todo lo que se dice en los púlpitos de las iglesias. La fe es considerada como algo que uno cree ciegamente - sin pruebas. Sin embargo, este punto de vista no representa el cristianismo bíblico.

Contrario a lo que muchos escépticos creen, la Biblia desafía a sus lectores a probarla y llegar a una conclusión razonable. No son los cristianos que creen a ciegas, y los que enseñan que la verdad puede ser conocida a través de la «oración». Esta creencia  conduce al engaño y crea individuos susceptibles a la conversión por los cultos.

¿Qué Enseña la Biblia?

Sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno

Contrariamente a lo que muchos no creyentes piensan, la Biblia no enseña la fe ciega. De hecho, la Biblia realmente dice a los creyentes sométanlo todo a prueba (1 Tesalonicenses 5:21). Ningún otro libro "santo" recomienda a sus lectores poner a prueba lo que realmente dice. La Biblia puede hacer tal declaración porque pasa las pruebas de la veracidad, lo que ningún otro libro religioso puede.

¿Cómo determinar si la Biblia es verdad? La única forma es poniéndola a  prueba y viendo si es razonable. El Salmo 19 nos dice que:

«Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos. Un día comparte al otro la noticia, una noche a la otra se lo hace saber. Sin palabras, sin lenguaje, sin una voz perceptible, por toda la tierra resuena su eco, ¡sus palabras llegan hasta los confines del mundo!»
El propósito de este pasaje es mostrar cómo el universo declara el amor de Dios y Su diseño. De hecho, la Biblia dice que la evidencia para el diseño de Dios del universo es tan fuerte que la gente está "sin excusa" al rechazar a Dios y su plan de salvación.

La Importancia de la Mente en la Vida de los Creyentes y No Creyentes

La Biblia anima a la gente a usar sus mentes. De hecho, la Biblia dice que Dios creó a los seres humanos y los dotó de una mente para que se utilice. La Biblia dice que Dios y Jesucristo probarán las mentes (así como los corazones) de las personas. Incluso, en el acto del culto (la oración y el canto) deben participar tanto el espíritu como la mente.


La Biblia Anima a las Personas a Adquirir Conocimientos

La mente del prudente adquiere conocimiento, y el oído de los sabios busca la ciencia. (Proverbios 18:15)

El libro de Proverbios en el Antiguo Testamento ofrece consejos prácticos para vivir, criar a los hijos, y tomar buenas decisiones. Daniel, uno de los mayores ejemplos de fe, que tuvo una vida de oración increíble, era también un hombre de gran conocimiento e inteligencia, y utiliza esta habilidad para dar testimonio a Nabucodonosor, rey de Babilonia. Salomón, en sus oraciones a Dios, pidió sabiduría y conocimiento, y así le fue dada.

La Fe Bíblica Está Basada en el Conocimiento de la Sana Doctrina

Dios quiere que los creyentes estén informados, especialmente en cuanto a su fe. La falta de conocimiento conduce a la apostasía y la destrucción, como el mismo Dios dijo a Oseas: "Mi pueblo es destruido por una falta de conocimiento." Un celo por Dios no es suficiente para agradar a Dios, ya que muchos judíos tienen este celo, pero están fuera de lugar porque "no es de acuerdo con el conocimiento." La Biblia anima a los creyentes a tener una fe basada en el conocimiento, construida sobre una sólida doctrina bíblica. Cuando Pablo predicó el evangelio, lo hizo a través del razonamiento de las Escrituras y nunca apeló a una fe ciega. El médico Lucas, en su prólogo a su evangelio reveló que él determinó la verdad a través de una cuidadosa investigación:

Ha parecido conveniente para mí también, después de haber investigado diligentemente todo desde los comienzos, a escribir para usted en orden consecutivo, oh excelentísimo Teófilo, para que pueda conocer la verdad de las cosas que te han enseñado. (Lucas 1:3-4)

 ¿Qué enseñó Jesús?

Jesús le respondió: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. '" (Mateo 22:37)

Jesús extendió el primero de los diez mandamientos a amar al Señor, no sólo con nuestros corazones y almas, sino también con nuestras mentes. Jesús enseñó casi siempre con parábolas y ejemplos. Él hizo esto específicamente para que la gente piense acerca de lo que estaba diciendo. De hecho, en muchos casos, Jesús pregunta a la gente lo que pensaban de lo que decía. Cuando Jesús resucitó de entre los muertos, él explicaba las Escrituras a sus discípulos y les "abrió la mente" para que pudieran ver cómo Él cumplió la profecía mesiánica.

Finalmente, la Biblia enseña una fe racional, basada en el conocimiento y refinado a través de pruebas. Los cristianos son animados a usar sus mentes en todos los aspectos de la vida, incluyendo nuestra vida espiritual - la oración y la adoración. Dios valora la veracidad en un alto grado y quiere que sepamos la verdad sobre su creación, sobre la naturaleza de su ser y sobre sus Escrituras. En última instancia, Dios quiere que todos lleguen al conocimiento de la verdad de la salvación por medio de Jesucristo, para que puedan pasar la eternidad con Él en su Reino.
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Contrario a la percepción y lo que esperarian los movimientos ateos, el ateismo va en declive. Expertos han planteado dos razones para esta circunstancia: (1) el ateísmo está perdiendo su respaldo científico y (2) así como la religión, el ateísmo ha producido su propio grupo de lunáticos, fraudes y psicópatas. Pero la gente realmente no está acercandose al cristianismo de la biblia. Es un hecho muy evidente que en este escenario son las religiones orientales las que estan ganando partido y se han convertido en la moda de Occidente.

¿Qué hace a las religiones orientales tan atractivas?

El Dr. Ravi Zacharias, considerado como «el gran apologista cristiano de nuestro tiempo» y quien ha tenido la oportunidad de defender la fe cristiana en diferentes escenarios como Harvard, Princeton y Cambridge escribió en su libro «Jesús Entre Otros Dioses» [Jesus Among Other Gods] una sección muy interesante y pertinente donde explica por qué las religiones orientales [el islam, el hinduismo y el budismo entre otras] son tan atractivas, principalmente para los jóvenes y queremos compartir estas sabias palabras de Ravi con usted a continuación:

Usted pudiera leer estas [las] descripciones de la religiones orientales y decir: «¿Pero, quién querria eso?» Aun así, pienso que los jóvenes se enfrentan a tentaciones reales de unirse a religiones tales como el budismo, el hinduismo, o el islam. He aquí lo que atrae a los jovenes.

  • Aceptar otra religión los libera de las acusaciones o sentimientos de intolerancia y exclusividad. No tienen que defender a Jesús como único camino a Dios.

  • Las religiones orientales hacen posible que los jóvenes sean religiosos sin tener un Dios absoluto a quien responder. Pueden ver a Dios como una deidad que no pone una cerca a su alrededor, sino que les permite correr libres, sin límites a sus pasiones y deseos. Específicamente, la reencarnación les permite cometer errores y disfrutar de la vida.

  • Las religiones orientales dan una apariencia de libertad de doctrina y dogma.

  • El islam es atractivo porque une el fervor religioso con la ayuda social y la política, por lo que provee una oportunidad de luchar por causas.

  • La religiones orientales están mucho mucho más a tono con los medios de difusión populares y las artes.

Escoger otra religión da una tremenda amplitud de individualismo, y trae también comunidad; ambas cosas deseadas por la juventud. Lo que se pasa por alto, sin embargo, es que los sistemas de creencias orientales todos se tratan de la destrucción de la individualidad.
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En los últimos años los cientificos han dado pasos agigantados en el conocimiento del cerebro humano. Numerosos estudios han dado a conocer maravillas en cuanto gran parte de lo que sucede desde el nacimiento hasta la vejez en este órgano tan importante . Pero a pesar de los multiples descubrimientos
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